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5 Abril, 2017

30 años de la visita del Papa Juan Pablo II a la Argentina

El viernes 6 de abril se hará un Vía Crucis y luego la misa en el barrio Las Violetas de la ciudad de Bragado que tiene como patrono al santo Papa y en dónde ha misionado el grupo de jóvenes que desde hace ya más de 12 años también lleva su nombre.

El lunes 10, a las 17,  se realizará una celebración comunitaria el en el salón misional Juan Pablo II del barrio de Ciudad Nueva en la ciudad de Nueve de Julio.

Por otra parte está previsto una conferencia en el Centro Vocacional Cardenal Pironio sobre las temáticas abordadas por Juan Pablo II hace 30 años y donde se analizarán el derrotero de sus propuestas.

Durante la próxima misa  del Domingo de Ramos se recordará cuando Juan Pablo II presidió la bendición de ramos en Buenos Aires y la apertura de la primera jornada mundial de la juventud que se celebró fuera de Roma.

En todos los sitios se expondrá la reliquia del santo para su veneración.

Con estos actos se pretenden dar un justo recordatorio a la segunda visita que realizó San Pablo II a nuestro país y que se extendió desde el 6 al 12 de abril de 1987. La primera de ellas había sido cinco años antes, durante el conflicto bélico con Gran Bretaña por las islas Malvinas. La segunda, tan o más trascendente que la primera, sobre todo por el legado que dejó en su misión apostólica y que, inclusive hoy, sigue dando sus frutos.

Justamente por ello, monseñor Ariel Torrado Mosconi recordó “la enorme expectativa que provocó en todos los sectores sociales, lo cual hizo que la gente se volcara en multitudes,  como la primera vez,  aunque en ésta embargada por el entusiasmo y un sentimiento generalizado de unidad nacional”. “Clero y pueblo de Dios, gobierno, cuerpo diplomático, obreros, sector rural, inmigrantes, aborígenes, presos y enfermos, empresarios… No quedó ámbito civil o eclesial significativo y gravitante con el que el Santo Padre no tuviera un encuentro y les dejara un mensaje dirigido a lo que era el núcleo de sus cometidos en la sociedad y en la vida”, remarcó el prelado.

“Estos gestos llegaron al corazón. Sus palabras iluminaron las conciencias argentinas…- agregó el obispo-.Sin exageración alguna, puede decirse que el “Papa venido de lejos” caló hondo en el corazón de los argentinos. Y esto no podemos olvidarlo”.

Por otra parte, resaltó la plena vigencia que 30 años después tienen los temas constantes que promovía el papa viajero. “Abrir las puertas a Cristo”, la paz, el diálogo Iglesia-mundo y la nueva evangelización…. Es indudable que esas mismas consignas marcaron el quehacer pastoral de la Iglesia en la Argentina”.

También se refirió a la figura del papa como una figura mundial indiscutible inclusive para aquellos que no profesan la fe cristiana. “La imagen de un líder mundial incansable trabajador de la paz así como en diálogo e imbuido del conocimiento del mundo contemporáneo, les quedará grabada por siempre”.

Por último el obispo recordó frases como “¡Juan Pablo II, te quiere todo el mundo!” o “¡Juan Pablo, querido, el pueblo está contigo!”, frases comunes con las que el pueblo argentino vivaba al papa viajero en su paso por nuestro país. “Las multitudes en esos días porque expresan desde los más hondo la alegría y el entusiasmo que embargaban el corazón de los argentinos por esos días. Una alegría y entusiasmo que debemos revivir para llevar adelante la nueva evangelización, construir la amistad social de los argentinos y fortalecer la república así como para motivar e impulsar nuestra existencia cotidiana”.