Noticias, Palabras del Obispo

7 marzo, 2019

“Ayunemos un poco de las redes sociales para crecer en silencio e interioridad ”

  El obispo diocesano, Mons. Ariel Torrado Mosconi convocó a los cristianos a reflexionar sobre sus propias vidas y a evitar caer en “la vanidad, la superficialidad y en la fantasía que propone el  mundo”.

“Hoy es un día para que nos preguntemos si estamos invirtiendo  bien nuestras vidas o si la estamos despilfarrando en cosas que no son más que polvo y cenizas”. Así lo aseguró durante la misa que ofició anoche en la Catedral diocesana con motivo de celebrarse el Miércoles de Cenizas, día con el que comienza solemnemente la Cuaresma.

Asimismo recordó que el principal objetivo de la celebración es iniciar un camino de conversión en donde todos recuerden su caducidad y hagan penitencia. Así lo expresa la exhortación que se hace hoy a los fieles al decirles a cada uno personalmente “recuerda que eres polvo y al polvo volverás”

Por ello invitó a vivir estos cuarenta días de preparación hacia la Pascua profundizando en la oración, la limosna y el ayuno.

“Estos tres aspectos nos permiten recomponer los vínculos – agregó el prelado-. La oración nos permite recomponer y profundizar los vínculos con Dios; la limosna -entendida como caridad y solidaridad y no como dar lo que nos sobra-, recompone los vínculos con nuestros hermanos mientras que el ayuno lo hace con uno mismo”.

En este último sentido aclaró que “el ayuno no consiste sólo en privarse de alimentos sino en ayunar de cuestiones que nos alienan de la realidad y  nos mantienen distraídos como la televisión, la radio, la computadora,  Netflix, las redes sociales y tantas otras cosas que nos hacen perder la interioridad”.

Por último llamó a los fieles a vivir este gesto de la imposición de cenizas no  como  un rito exterior o una mera tradición sino que se convierta en signo de una sincera conversión”.

Tras la homilía, Monseñor Ariel junto al párroco Guillermo Gómez y los demás sacerdotes concelebrantes trazaron la tradicional cruz con cenizas sobre la frente de los fieles mientras pronunciaban la tradicional frase “conviértete y cree en el Evangelio”.