Carlos Tejedor, Noticias

5 Julio, 2017

El obispo celebró el centenario de la Capilla de Santa Inés

El obispo celebró el domingo el centenario de la capilla rural de Santa Inés, ubicada en el partido de Carlos Tejedor. “La restauración de esta capilla – aseguró Monseñor Ariel Torrado Mosconi – no es nada más ni nada menos que un indicio sólido de la renovación de la fe de su gente”.

Santa Inés es un pequeño poblado que se encuentra a 13 kilómetros de Carlos Tejedor, cabecera del partido y su capilla, desde su creación en 1917, fue el centro de la vida religiosa y social de la comunidad. Sin embargo el cierre del ferrocarril entre otras causas, hicieron que quedara inactiva y quedó en franco abandono durante décadas. Hace algunos años un grupo de vecinos logró restaurar el templo y con él volvió a reactivarse toda la vida a su alrededor. El domingo la capilla cumplía su centenario de vida por lo que el obispo, en sus recorridas habituales por las diferentes parroquias de la diócesis, presidió la misa allí en donde destacó el arrojo de la comunidad cristiana. “Santa Inés es uno de los tantos ejemplos que se replican en diferentes áreas geográficas… Pero no es una demostración de que se han restaurado solo los ladrillos de un edificio sino sobre todo, es una clara señal de que la Iglesia está cada vez más viva”.

En ese sentido destacó cómo con hechos concretos como este en particular se hace cada vez más notoria la revitalización que está alcanzado la Iglesia  en estos últimos tiempos “gracias a la misión que Dios ha encomendado al mundo cristiano a través del Papa Francisco”.

Justamente por esto, durante la celebración aprovechó la oportunidad para recordar que no es casual que el Santo Padre haya tomado el nombre de uno de los santos más famosos de la Iglesia Católica.  “A San Francisco de Asís hoy se lo reconoce, más allá que por sus votos de pobreza y austeridad, por la misión que encomendó Jesús a través de una frase también no menos célebre: Ve, Francisco, y repara mi iglesia en ruinas. Y así lo hizo: puso manos a la obra y restauró primero el templo de San Damián y luego otros… Pero pronto comprendió que el mandato no era el de restaurar un edificio sino de renovar a la misma Iglesia”.

Por último comparó “así como San Francisco levantó ladrillos y despabiló las almas, así nuestro Santo Padre nos convoca a renovar nuestra fe y a levantarnos como Iglesia. Esta capilla de Santa Inés, emplazada en medio de la pampa, es un fiel reflejo de que esto está sucediendo por todos los confines de la tierra”.