Jóvenes, Noticias

Ser caminante en el camino poblado de hermanos

80 jóvenes de 12 comunidades diferentes de la Diócesis de 9 de Julio hicieron vibrar las calles de las periferias de Lincoln. Las calles de Lincoln bailaron como todos los años: Se llenaron de alegría, de paz y de amor. Sólo hubo algo distinto –esta vez no fue producto de los carnavales-, algo raro sucedió, algo “inexplicable” según los mismos misioneros.

El grupo de jóvenes “Cardenal Pirionio ” estuvo misionando, durante una semana, en la ciudad de Lincoln en los barrios San José, Cirigliano y Eva Perón.

“El carde es un grupo que es una familia, todos se llevan con todos, siempre unidos y algo que lo define es la locura”, afirma uno de los jóvenes misioneros. “Todos diferentes pero con un mismo punto: Jesús” y aseguran que “es algo inexplicable lo que se vive, sólo somos instrumentos de Jesús, nosotros no hacemos nada”.

Las calles vivieron una verdadera fiesta: La del amor de Dios. Y así lo vivió Alejandra, una vecina del barrio San José que aseguró que “necesitaba un poco de paz y alegría y desde que están ustedes soy otra, estoy feliz y contenta”. “Gracias a ustedes y gracias a Dios sobre todo”, finalizó.

Cuando alguien lo tiene presente, se da cuenta lo grande que es el amor de Dios y, es aún más grande, cuando se comparte.

A través de la música, la alegría, de sonrisas, amor y fe los jóvenes trataron de ser presencia de un Jesús que acompaña, ama y trae esperanza.

Una de las jóvenes insiste en que “nosotros no fuimos, fue Jesús a través nuestro, fue presencia en cada corazón, en cada casa, en cada beso, en cada abrazo, en cada mate, en cada saludo, en cada “te espero” y en cada sonrisa”.

El servicio es algo que se vive constantemente y no solo el de llevar a Jesús a los demás sino también el servicio puertas adentro. Una de las chicas que forma parte del grupo de cocina afirma que se encontró con “muchos chicos dispuestos a llevar a Jesús a los demás y eso nos motiva a nosotros a servirles como ellos sirven a los demás”

Misionar es una de las maneras de sentir a Jesús tan cerca en el corazón y “hay que vivirlo para sentirlo”.

“Ser presencia es sufrir con el que sufre y desde dentro, mostrarle que Dios cura nuestras llagas” es una de las frases que los jóvenes leían de la oración “Ser Presencia” del cardenal Pironio antes de salir a misionar.

“La oración es la fuente de toda misión, sin ella es imposible trasmitir a Jesús” asegura uno de los jóvenes e invita a todos los jóvenes a “elegir este camino, que se animen, que no tengan miedo a conocerlo, ni se sientan raros por tener a Jesús en sus vidas porque es lo mejor que te puede pasar”.