Ladrillo de la Puerta Santa del Jubileo de la Misericordia
Sobre el dintel de la puerta de entrada se empotró un ladrillo que perteneció a la Puerta Santa del Jubileo de la Misericordia.
La palabra misericordia ya casi no forma parte de nuestro lenguaje corriente. Sin embargo, en un mundo marcado por la agresividad, el resentimiento y la violencia; la comprensión y la compasión y la solidaridad pueden ser su antídoto y remedio. De aquí que el Papa Francisco declaró Año de la Misericordia del 2015 al 2016. Los jubileos se inician y culminan en la llamada “Puerta Santa”.
De allí proviene el ladrillo que llegó como regalo a nuestra diócesis de parte del cardenal Angelo Comastri, archipreste de la basílica de San Pedro en el Vaticano. Formó parte de la pared con que fue tapiada la puerta al clausurar Juan Pablo II el gran jubileo del 2000 y fue derribada en 2015 en que el actual Sumo Pontífice abrió el año de la Misericordia.
El purpurado la envió, según afirma en la misiva con la cual autentifica y remite el regalo, “con el deseo de que el año santo de la Misericordia lo recompense con el don divino de la paz para que pueda sembrarlo en los corazones de todas aquellas personas que encuentre a su paso”.
El ladrillo se empotró sobre el dintel de la puerta de entrada, para recordar a cuantos ingresen en el lugar, que se encontrarán con un lugar en donde se recibe, gesta y cultiva la Misericordia que deberemos llevar al mundo.