Catequesis · 22 de agosto de 2026 · Por Diócesis de Nueve de Julio
COMUNICAR LA EXPERIENCIA DE LA FE EN JESÚS VIVO

Encuentro catequístico diocesano en E.V Bunge
“Comunicar la experiencia de la fe en Jesús vivo es la tarea siempre vigente y necesaria de la catequesis” sostuvo monseñor Ariel Torrado Mosconi durante el ENCADI 2026 que se llevó a cabo en la localidad de E.V. Bunge el sábado 22 de agosto.
Bajo el lema “Confío en tu Palabra” se llevó a cabo el Encuentro catequístico diocesano (EN.CA.DI.) en su edición 2026 en la parroquia “San Juan Nepomuceno” de E.V. Bunge, partido de Gral. Villegas y extremo oeste de la diócesis de “Santo Domingo de Nueve de Julio”. Participaron más de doscientos cincuenta catequistas provenientes de las comunidades parroquiales e instituciones educativas de la diócesis.
La jornada comenzó a las 9 hs. con la recepción, acreditación y distribución del material de trabajo, prosiguió con la bienvenida por parte de la Directora de la junta diocesana de catequesis, profesora Cecilia Pedrini y un momento de oración que consistió en la proclamación de un texto evangélico por parte del diácono Tomás Penacino y el rezo cantado del Salmo 118.
En las palabras de introducción, el Obispo diocesano puso de manifiesto la orientación de la acción catequística de esta Iglesia particular: “Una catequesis kerygmática y mistagógica, según nos enseñaba el Papa Francisco en Evangelii gaudium, que inicie en la experiencia cristiana y apunte a la participación en la eucaristía dominical, debe marcar todo nuestro empeño en la catequesis. Es decir, que lleve al catequizando, a su familia, a su entorno, ese primer anuncio de fe que toca tanto la mente como el corazón, que llega a la vida misma. Y que también, progresivamente, por medio de una pedagogía y formas adecuadas, vaya iniciando en la experiencia y la vivencia cristiana. Todo ello desemboca, tarde o temprano, en la participación de la eucaristía, especialmente en el domingo y llevando a la práctica el mandamiento nuevo del amor” afirmó.
El presbítero Marcelo Carraza, de la diócesis de Gualeguaychú, especialista en Sagrada Escritura y Director nacional de catequesis, tuvo a su cargo la ponencia principal acerca de la Palabra de Dios y su lugar en la catequesis. Desde la parábola del Buen Samaritano y tomando como referencia el n° 169, en un tono de verdadera y honda meditación espiritual, fue mostrando cómo el camino y la misión catequística es situarse como prójimo del catecúmeno, llevándolo a descubrir y vivenciar el amor de Dios en su vida, sobre todo en los momentos de dolor o crisis. Por eso, concluyó la primera parte de su exposición diciendo: “cada catequista debe plantearse, al preparar un encuentro, qué anuncio y experiencia de amor, comunicaré hoy”.

Concluida la primera parte de la exposición, los participantes se dividieron en grupos para reflexionar a partir de un texto de San Efrén diácono, indicado por el Padre Marcelo, que expresaba bellamente la riqueza de la Palabra de Dios para la vida del creyente. “Cuáles son los tesoros que he encontrado en la Palabra de Dios; esa Palabra es la fuente real de nuestro encuentro de catequesis; cómo convido con la Palabra a mis catecúmenos; en qué debería cambiar mi encuentro de catequesis para mejorar lo fructuoso de la Palabra de Dios” fueron los planteamientos con que motivó y desafió tanto la reflexión como a la futura acción de los participantes.
Luego de un agradable compartir fraternal en el almuerzo, el grupo musical “Filocalia” presentó su obra “Testigos y misioneros” sobre la vida y obra de misioneros y catequistas a lo largo de la evangelización latinoamericana y que fue muy apreciada y aplaudida por los presentes.
La concelebración eucarística presidida por el Obispo de la diócesis se realizó a media tarde. En la homilía, monseñor Ariel, comentando los textos bíblicos de la liturgia del domingo vigésimo primero durante el año y aplicándola a la obra de la catequesis afirmó: “Hacer que el catequizando tenga una experiencia de Jesús realmente vivo, como salvador de la propia vida, tiene que ser el propósito de toda nuestra labor catequística. Como Pedro, el catecúmeno -y nosotros también- debemos recorrer ese camino de fe que nos lleva del deseo, la búsqueda y la pregunta a la afirmación y la confesión de fe”. Prosiguió diciendo: “Ni la carne ni la sangre: todo ello es obra del Espíritu Santo en nosotros, de su luz, de su voz. De aquí que sea necesario en cada catequista una sólida y profunda vida espiritual, sostenida por la oración”. Y terminó convocando y exhortando a todos, particularmente a los catequistas, a: “Como lo dice nuestro lema diocesano, lo hemos vivenciado hoy de modo tan hermoso e intentamos llevarlo a la práctica en la tarea cotidiana de nuestra comunidad: caminar en comunión para anunciar a todos, en esta época de indiferencia, pero a la vez de búsqueda, la alegría del Evangelio”

Antes de la bendición final, el párroco local, presbítero José Luis Rossi expresó su agradecimiento a los participantes, valorando el esfuerzo realizado particularmente en el largo viaje de la mayoría. La Directora de la junta diocesana de catequesis, a su vez, agradeció el compromiso y empeño de la comunidad y el colegio parroquial en la organización y realización del encuentro. En este sentido, cabe poner de relieve la valoración altamente positiva y la cordial gratitud con que todos los participantes se despidieron del Padre Rossi, el vicario parroquial padre Fabián Cortés y los agentes de pastoral locales quienes se brindaron “hasta el último detalle” con esmero y generosidad.