Noticias · 20 de septiembre de 2026 · Por Diócesis de Nueve de Julio
Llamados para la misión
“Bien podemos aplicar la parábola evangélica de los llamados a trabajar en la viña, a la vida religiosa en la diócesis: el Señor sigue llamando, convocando y enviando aun hoy, en cualquier hora de la vida y desde distintos ambientes para seguir siendo sus testigos de su Reino y signos de la misericordia del buen Dios” durante el encuentro de religiosas y consagradas de la diócesis el sábado 19 de septiembre en Carlos Casares.
Las religiosas y consagradas de la diócesis de Nueve de Julio tuvieron su encuentro anual el sábado 19 de septiembre en la casa de las Hijas de la Virgen de los Dolores en la localidad de Carlos Casares. La jornada comenzó con la bienvenida e introducción del Padre Horacio Lento, párroco local, quien habló del significado de este encuentro tanto para las consagradas presentes como su repercusión e importancia para la vida entera de la diócesis y de cada comunidad, desarrollando el lema del encuentro “Llamados para la misión”.
A continuación, la Hna. Timotea OSB, del monasterio de la Transfiguración en Los Toldos, disertó sobre la conversión para la misión, compartió su experiencia misionera en diferentes países, propuso textos del Éxodo, Isaías, Amón y Jeremías para reflexionar sobre los dos temas ejes de la conversión y la misión, subrayando la importancia de la misión en clave de comunión y comunidad: “el gran signo es vivir juntos en el amor, ese es el testimonio más convincente y atractivo” afirmó. Luego se tuvo un momento de oración con el Salmo 39 y un diálogo por grupos partiendo de la consigna: ¿cuál es nuestra misión hoy y aquí en esta Iglesia y su contexto? y, en consecuencia, ¿cuál es la conversión que necesitamos?
Luego de compartir el almuerzo y un momento de esparcimiento, la Hna. Eulalia HVD, de la comunidad de Tres Lomas, tuvo a su cargo la segunda disertación sobre el tema “Juntos para construir” apuntando al horizonte de futuro de la vida consagrada en la diócesis, tomando como referencia los libros de Esdras en su capítulo 7 y Nehemías en el capítulo 2 que relatan la reconstrucción y reforma tanto del culto como del templo en el pueblo del antiguo testamento luego de unos de sus exilios. Todo ello lo refirió tanto a una renovación espiritual como comunitaria de las religiosas en el presente y de cara al futuro tanto de sus congregaciones como de la Iglesia particular nuevejuliense. La consigna para la reflexión personal y grupal fue: “¿Dónde está situada hoy la vida religiosa en nuestra diócesis, cuál es su realidad?”. Culminando con un momento de Adoración eucarística en los cuales se fueron intercalando instantes de hondo silencio con bellos cantos y melodías.
La celebración eucarística en la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Carmen fue presidida por el Obispo diocesano monseñor Ariel Torrado Mosconi, concelebrada por el Padre Horacio, y la participación de numerosos fieles que se sumaron a las consagradas de la diócesis. En la homilía, comentando el Evangelio dominical del llamado a trabajar en la viña a distintas horas de la jornada, el Pastor diocesano afirmó: “Esta página evangélica nos llama, en primer lugar, a la gratitud y la alegría por haber sido llamados a trabajar en la viña del Señor. Cada una de Ustedes, a distinta hora y en diferentes lugares fueron y son llamadas a la consagración para la misión, para la evangelización, para testimoniar el Reino, para trabajar en esa viña del mundo y de la historia. Y aquí se ve la riqueza de las mayores que aportan tu testimonio, experiencia y sabiduría; las de la hora media que cargan con el peso de la responsabilidad de guiar la comunidad y conducir el trabajo en la viña, junto a las jóvenes que aportan el entusiasmo de la renovación y la novedad. Todo ello, conjugado según la lógica del Evangelio, en espíritu fraterno y discernido a la luz del Espíritu, concretan un carisma aquí y ahora en esta Iglesia, enriqueciéndola y haciéndola más bella en su testimonio evangelizador”.
Luego de la santa Misa, se tuvo un diálogo fraternal con el Prelado diocesano durante el cual se expuso la realidad de la vida consagrada en la diócesis desde la situación de cada congregación y comunidad, manifestando sugerencias y pedidos para continuar la marcha más unidos en comunión y con una organización que ayude a cristalizar lo vivido y propuesto en la jornada. La jornada propiamente dicha, culminó con un ágape fraterno.
