Noticias · 14 de septiembre de 2026 · Por Diócesis de Nueve de Julio

POR LA FUERZA DE LA CRUZ

En la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, la comunidad diocesana de Nueve de Julio recordó el aniversario de la consagración episcopal de monseñor Martín de Elizalde OSB, quinto obispo de esta Iglesia particular.

La celebración tuvo lugar en la Catedral Santo Domingo de Guzmán de Nueve de Julio y fue concelebrada por el obispo diocesano, monseñor Ariel Torrado Mosconi, y el padre Adolfo Petti, con una notable participación de fieles que se acercaron para acompañar este aniversario y dar gracias por el ministerio episcopal de quien continúa residiendo en la ciudad como obispo emérito.

La fecha permitió renovar la memoria de aquella jornada del 14 de septiembre de 1999, cuando Martín de Elizalde, monje benedictino y entonces abad de San Benito, recibió la ordenación episcopal en la Basílica de Nuestra Señora de Luján.

«Por la fuerza de la Cruz»

Durante la celebración en la Catedral se recordó de manera especial el lema episcopal elegido por monseñor de Elizalde: «Por la fuerza de la Cruz», expresión tomada de la Liturgia de las Horas de la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz.
El lema, en su formulación latina Per virtutem crucis, acompañó su ministerio episcopal y expresa una espiritualidad profundamente arraigada en el misterio de Cristo, cuya Cruz es fuente de fortaleza, esperanza y salvación. A 26 años de aquella consagración, la comunidad diocesana volvió a contemplar ese lema como una síntesis del camino pastoral recorrido.

Aquella celebración en la Basílica de Luján

Monseñor Martín de Elizalde había sido elegido por el papa san Juan Pablo II como obispo de Nueve de Julio el 6 de julio de 1999, después de haber ejercido como administrador apostólico de la diócesis desde septiembre de 1998, tras el fallecimiento de monseñor José Tommasi. Su consagración episcopal tuvo lugar el 14 de septiembre de 1999, en la Basílica de Nuestra Señora de Luján. El consagrante principal fue monseñor Carlos Walter Galán, arzobispo de La Plata y oriundo de Nueve de Julio. Lo acompañaron como co-consagrantes monseñor Emilio Ogñénovich, entonces arzobispo de Mercedes-Luján, y monseñor Estanislao Esteban Karlic, arzobispo de Paraná y presidente de la conferencia episcopal. Entre los obispos consagrantes también se encontraban el obispo emérito de Nueve de Julio, Alejo Guilligan, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio y el arzobispo Jorge Mejía, luego cardenal, entre otros. La elección de monseñor Galán como consagrante principal tuvo, además, un particular significado para la comunidad nuevejuliense, por tratarse de un hijo de esta ciudad que en aquel momento se encontraba al frente de la arquidiócesis platense.

En esa jornada se reunió en la Basílica de Luján a una multitud de fieles que llegó desde las distintas parroquias de la Diócesis de Nueve de Julio para acompañar al nuevo obispo. También estuvieron presentes los monjes benedictinos de las comunidades de Los Toldos y Luján, su madre Inés Berisso junto con la madre de monseñor Elizalde, sus familiares, amigos, autoridades y representantes de instituciones..

La celebración constituyó un acontecimiento de particular relevancia para la Iglesia argentina y, especialmente, para la Diócesis de Nueve de Julio. Con la designación de Martín de Elizalde, la diócesis recibía como pastor a un monje benedictino que se convertiría en el primer obispo benedictino de la historia de la República Argentina, según las fuentes diocesanas y eclesiales consultadas.

Tres días después, el 17 de septiembre de 1999, monseñor de Elizalde tomó posesión de la sede episcopal e inició formalmente su ministerio pastoral como quinto obispo de Nueve de Julio.

Una memoria agradecida

A 27 años de aquella consagración, la celebración en la Catedral Santo Domingo de Guzmán permitió unir pasado y presente: la memoria de aquel 14 de septiembre de 1999 en Luján y la acción de gracias de la comunidad diocesana que, tantos años después, continúa reconociendo y valorando el servicio pastoral de monseñor Martín de Elizalde.

En la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, su lema episcopal volvió a cobrar especial sentido: «Por la fuerza de la Cruz». Una expresión que invita a mirar nuevamente a Cristo y a reconocer en la Cruz no el final del camino, sino la fuente de la esperanza y de la vida nueva.

La comunidad de Nueve de Julio dio así gracias por los años de entrega de su obispo emérito, por su presencia entre nosotros y por el camino pastoral compartido, confiando siempre en que la fuerza de la Cruz siga sosteniendo la vida y la misión de la Iglesia.