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Una peregrinación de esperanza por pan, trabajo y dignidad
Cada 7 de agosto, miles de fieles se acercan con fe al santuario de San Cayetano, patrono del pan y del trabajo, para agradecer, pedir o simplemente confiar su vida y sus luchas cotidianas a Dios. Este 2025, la tradicional peregrinación toma un nuevo significado al vivirse en el marco del Año Jubilar convocado por el Papa Francisco, bajo el lema «Peregrinos de Esperanza».

San Cayetano, sacerdote italiano del siglo XVI, entregó su vida al servicio de los más pobres y necesitados, promoviendo la caridad, el consuelo espiritual y el acompañamiento de quienes sufrían. Su figura sigue inspirando hoy a millones de personas que buscan trabajo digno, alimento para sus familias y una vida más justa.
El Jubileo es un tiempo de gracia, conversión y esperanza. Y en esta fecha tan significativa, San Cayetano nos recuerda que la fe no se separa de la vida diaria, del esfuerzo por salir adelante y del compromiso por una sociedad más fraterna. Su intercesión es un faro para quienes caminan cargados de dificultades, pero no pierden la esperanza.
Durante este Jubileo 2025, el paso por los santuarios, como el de Liniers (Buenos Aires), se transforma en un auténtico acto de peregrinación espiritual, donde cada persona se reconoce caminante, buscador de consuelo, y testigo del amor de Dios en medio del mundo.
Que San Cayetano, peregrino de la caridad, nos ayude a caminar juntos como peregrinos de esperanza, confiando en que Dios no abandona a su pueblo y sigue obrando milagros en lo cotidiano.