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22 febrero, 2026

Preparar el ministerio en la oración y la comunión

Retiro y convivencia anual de los seminaristas nuevejulienses

“El ministerio futuro se sueña y prepara desde la comunión en la oración y la convivencia fraterna, dos pilares de nuestra vocación en un mundo necesitado de interioridad ante la fugacidad de las imágenes y las palabras y, también, como respuesta a la tentación del individualismo narcisista” afirmó monseñor Ariel Torrado Mosconi al referirse al motivo y sentido de la convivencia anual con sus seminaristas.

Desde el jueves 19 al domingo 22 de febrero los seminaristas de la diócesis de Nueve de Julio junto a algunos sacerdotes, el delegado para las vocaciones y seminario, pbro. Mariano Cortés con el Obispo diocesano tuvieron su convivencia anual en la casa de la parroquia “Stella Maris” de Monte Hermoso, arquidiócesis de Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires.

El día anterior, en la ciudad de Nueve de Julio habían tenido un retiro espiritual en la casa natal del Beato Eduardo Francisco Pironio, tuvieron un retiro espiritual predicado por monseñor Ariel. Invitándolos a situarse en el comienzo de la cuaresma y de un nuevo año de formación, tomando los textos bíblicos de la vocación de Abraham del capítulo 12 del Génesis, evocando la mítica epopeya de Gilgamesh y las luchas del antiguo pueblo de Dios en el desierto siguiendo los capítulos 14 y 15 del Éxodo, los invitó a un día intensa y honda oración para profundiza el discernimiento y reafirmar propósitos. Por la tarde, los visitó el obispo emérito de la diócesis, monseñor Martín de Elizalde OSB, compartiéndoles su testimonio de vida monástica y ministerio episcopal, llamándolos a “una opción clara por la vida sacerdotal antes que intelectual o pastoral”. El día concluyó con la misa de imposición de las cenizas en la Iglesia catedral.

Ya en la localidad de Monte Hermoso, fueron visitados por varios sacerdotes de la diócesis nuevejuliense, el obispo auxiliar de Bahía Blanca monseñor Pedro Forneau y en todo momento contaron con la amable hospitalidad del padre Walter Paris administrador parroquial del lugar. Junto a los paseos y momentos de esparcimiento, las jornadas estuvieron dedicadas a el diálogo personal del obispo con sus seminaristas y el padre Mariano, compartiendo, evaluando y planificando tanto la vida formativa en el seminario en sus dimensiones humana, espiritual, académica y pastoral, como la inserción en la vida y acción pastoral de la Iglesia diocesana.