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23 abril, 2026

Caminar en comunión por la senda del amor, el compromiso y la esperanza

Encuentro diocesano de pastoral en Nueve de Julio

“Seguir creciendo en comunión para hacer fecunda, creíble y fructífera la misión” afirmó el obispo diocesano en la apertura del Encuentro diocesano de pastoral el lunes 23 de marzo en la ciudad de Nueve de Julio.

El lunes 23 de marzo en el Salón “Benita Arias” de la Hermanas de Jesús Sacramentado de la ciudad de Nueve de Julio tuvo lugar el Encuentro diocesano de pastoral, que convocó a laicos representantes y responsables de las instituciones, áreas, delegaciones, movimientos y grupos de la diócesis junto a consagrados, religiosas, diáconos y presbíteros, a fin de dar continuidad e implementar en cada comunidad los vivido, experimentado y delineado en el Asamblea eclesial jubilar de 2025.

Luego del momento de recepción y saludo tuvo lugar la presentación del trabajo del día por parte de los presbíteros Juan Carlos Pellegrino y Mariano Cortés quienes fueron nombrando a las delegaciones y grupos participantes, para luego hacer un momento de memoria pastoral de lo vivido a lo largo y ancho de la diócesis desde el encuentro jubilar de 2025 hasta este día de comienzo del año pastoral.

A continuación, el obispo diocesano monseñor Ariel Torrado Mosconi se dirigió a los presentes para expresar el sentido y cometido del encuentro en relación a la vida e historia diocesana, de cara al horizonte y los desafíos de la evangelización en cada comunidad y ámbito pastoral.

«Caminar en comunión para anunciar a todos, la alegría del Evangelio” tal es nuestro lema diocesano. Deseo de todo corazón que esta consigna siga inspirando, motivando e impulsando la espiritualidad, la reflexión, la pastoral, la acción institucional, las áreas y todos los ámbitos de la entera obra de la evangelización en nuestra Iglesia particular. No creo exagerado afirmar que el Espíritu Santo ha “soplado” en nuestra Asamblea jubilar de agosto del año pasado. Los representantes de todas las comunidades parroquiales y ámbitos pastorales de la diócesis, a la luz de la Palabra de Dios, en un ejercicio orante de “conversación espiritual” encontraron como denominador común y expresión de su reflexión tres palabras: amor, compromiso y esperanza. ¡Veo en esto toda una concordancia y eco de nuestro lema! Sin lugar a dudas, expresa el sentir y el pensar de esta porción del pueblo santo de Dios”.

Refiriéndose al primer concepto sostuvo:

“Amor. Sin lugar a dudas, es la palabra que nos evoca al mismo Dios vivo y verdadero, misterio de comunión trinitaria. Palabra que resume la buena noticia de Jesucristo, sintetiza su vida y hasta narra su vida. Palabra con la que ya los primeros cristianos llamaban al mismo Espíritu Santo “Gloria al Padre, al Hijo y al Amor”. Palabra que las dos partes del mandamiento nuevo. En fin, podemos decir que ella pone de manifiesto la esencia, la entraña del hecho cristiano. Por eso, el amor es ante todo don. La gracia es el amor de Dios viviendo, actuando, operando en nosotros. ¡Sólo el amor de Dios nos permite amar de verdad! Así no más, sin vueltas. Eclesialmente, este amor se declina y plasma en la comunión. En el sacramento del amor, la Eucaristía, se encuentra la fuente y el culmen de toda la vida cristiana. Es una realidad que hay que tomarse muy en serio, nace de la misma gracia, se cultiva y edifica cotidianamente en la escucha y la comprensión, el diálogo y la colaboración, el servicio y el perdón. Un autor tituló uno de sus libros: “La comunidad lugar del perdón y la fiesta”. Dos manifestaciones del amor.Pensemos hoy cómo crecemos en el amor concreto en el interior de nuestras comunidades en el amor, la fraternidad, la compasión, la comunicación, la capacidad de trabajar mancomunadamente. Algo que impresionaba al mundo pagano era el “miren como se aman” (Tertuliano) de los primeros cristianos. En un mundo, el de nuestra época, signado por el individualismo, la indiferencia, la agresividad y tantas formas de violencia, el amor es testimonio,respuesta y desafío. Vale la pena intentarlo”.

Sobre el compromiso en todos los ámbitos y aspecto de la vida sostuvo:

“Por su mismo dinamismo interno, de por sí, el amor tiene de manifestarse, a difundirse, a concretarse en gestos, acciones y obras concretas. En aquel don, en esa unción del amor, está la raíz que genera todo compromiso. Es un llamado, una vocación, a la cual hay que responder. Se da en una dinámica dialogal, de reciprocidad. El compromiso no es la mera acción “voluntarista” del “hay que hacer”, “deben cumplir”, es la norma, lo que está mandado. Por este camino, terminamos siempre en el cansancio, la ruptura o el abandono. Todo compromiso, toda responsabilidad, toda respuesta, todo plan, toda acción, la misión entera, tiene que apoyarse y sostenerse en puntos de apoyos sólidos, convincentes, maduros. No está de más recordar, que el compromiso original es nuestra respuesta al don de la vida y la vivencia de nuestra vocación bautismal, en cada estado de vida: laico en familia, consagrado, ministro ordenado. Ese es el primer ámbito de nuestra respuesta y compromiso. No hay que olvidarlo es lo que articula las prioridades y el equilibrio de todos los aspectos de la vida. Luego vienen nuestra responsabilidad laboral y ciudadana, que se van conjugando con nuestra participación en la vida de la Iglesia, en la misión pastoral concreta. ¡Valoremos todo compromiso sincero y generoso!”

Finalmente, sobre la esperanza, dijo:

¡¿Cómo no recordar aquí a ese gran profeta y testigo de la esperanza que fue el beato Eduardo Francisco Pironio?! Su enseñanza sigue alimentando y alentando nuestra esperanza. Recuerden, también, que el Papa Francisco solía repetir “No se dejen robar la esperanza”. Un modo de decir que atesoramos ese don para el mundo, que debemos cuidarlo y nutrirlo, donándolo, testimoniándolo, siendo signos… Esta esperanza vivida cotidianamente nos libra y ayuda a superar la negatividad y el desaliento, el pesimismo derrotista, el quedarnos en eternos diagnósticos y reuniones que jamás concretan nada, el vivir echando culpas y buscando “chivos expiatorios”, la queja y el lamento constante o el entorpecer toda buena iniciativa. ¡Dios nos libre de esa desesperanza solapada, que nos es gritona ni ruidosa, pero que “tira abajo” todo entusiasmo y esfuerzo! … hoy está representado todo el pueblo santo de Dios que peregrina en nuestra diócesis de Nueve de Julio. ¡Esto mismo es una manifestación y muestra de amor, compromiso y esperanza! Que podamos encontrar los modos y cauces de hacerlas feliz realidad en nuestras vidas y en cada una de nuestras comunidades, para hacer realidad nuestro lema.

Luego de la intervención del Pastor diocesano, el Padre Pellegrino introdujo la motivación y las consignas para los trabajos en grupo. Los participantes se dividieron según el área en la cual desarrollan su apostolado. Siguiendo el método de la “conversación espiritual”, que pone el acento en la escucha mutua, respondieron a dos planteamientos: 1) Qué podemos cambiar, mejorar o renovar en nuestra comunidad o ámbito pastoral y 2) Cuál es nuestro compromiso concreto a poner en práctica para concretar esa conversión pastoral. Las conclusiones fueron entregadas al equipo organizador que las dará a conocer en breve.

Al mediodía se compartió el almuerzo ofrecido por el obispado, mientras que la esmerada organización logística del evento estuvo a cargo del Padre Alcides Valverde y un equipo que cumplió sobradamente su cometido. Es de destacar, asimismo, el clima de fraternidad y alegríaque primó durante todo el encuentro. La jornada culminó con la celebración de la santa Misa crismal en la Iglesia Catedral a media tarde