Noticias
La presencia que une y vence al miedo

Pentecostés en Nueve de Julio
“La presencia del Espíritu en el mundo, en la comunidad y en cada uno de nosotros, obra la unidad aún en la diversidad, supera la división y nos da el valor para vencer el temor que encierra y paraliza” afirmó el obispo nuevejuliense en la Vigilia de Pentecostés el sábado 23 de mayo en el santuario diocesano de Nuestra Señora de Fátima de la ciudad.
Al atardecer del sábado 23 de mayo en el santuario diocesano de Nuestra Señora de Fátima de la ciudad de Nueve de Julio, monseñor Ariel Torrado Mosconi presidió la misa de la Vigilia de Pentecostés, concelebrada por los sacerdotes de la ciudad, con la participación de los representantes de las diferentes comunidades, instituciones, movimientos y grupos eclesiales. El canto estuvo animado por los distintos grupos de canto que confluyeron en el ensayo para poder sostener el canto de la asamblea en esta solemnidad. La vigilia comenzó con el rezo de las vísperas: luego de cada salmo se tuvo un momento de silencio, una oración y un gesto que consistió en el incienso, el encendido de los cirios y la aspersión con agua bendita.
En la homilía, el Pastor diocesano, comenzó comparando el cenáculo de Jerusalén con la Vigilia en el Santuario diciendo ante la imagen de la Virgen de Fátima: “Gracias Madre por permitirnos estar en tu casa, como en un nuevo Cenáculo, para esperar unidos en oración la venida del Espíritu Santo”. Recordando que la efusión del Espíritu es presencia cercana de Dios, afirmó: “El Espíritu es la presencia cercana de Dios en lo más íntimo de nosotros mismos, desde allí nos transforma, nos renueva, nos salva, y despierta la oración por la cual volvemos a Dios, nos relacionamos auténticamente con Él”. Luego, refiriéndose a la acción del Espíritu en la Iglesia y en el mundo: “El Espíritu genera y difunde el amor, la unidad y la paz en todo ámbito y nivel. Es su obra primordial. Duele mucho vernos divididos o enfrentados como sociedad, duele a la vez las guerras en el mundo. La obra del espíritu es siempre la paz y nuestra misión hoy es orar y trabajar por ella”. Concluyó haciendo referencia a la escena del Evangelio proclamado, de los discípulos encerrados por temor y exhortó: “Como los apóstoles y discípulos, nosotros también muchas veces nos encerramos por temor, por miedo, el Espíritu nos libra dándonos valor y coraje para el anuncio y el testimonio ¡No nos dejemos vencer por la parálisis del temor!”.
Al término de la celebración, los presentes compartieron un ágape fraterno, de canciones, humor y comida, en las instalaciones contiguas del Centro Pastoral Pironio. Allí también se convocó a la comunidad a participar de la próxima colecta anual de Cáritas y la festividad del Corpus Christi que tendrán lugar los primeros días de junio.