Palabras del Obispo
Alfabetizar con el lenguaje de la paz
MENSAJE DEL OBISPO DE NUEVE DE JULIO A LAS COMUNIDADES EDUCATIVAS DE LA DIÓCESIS CON MOTIVO DEL AÑO LECTIVO 2026
“Felices los que trabajan por la paz,porque serán llamados hijos de Dios”(Mt 5,9)
Queridos directivos, docentes, personal, alumnos y familias de las comunidades educativas de la diócesis:
Con renovada esperanza, iniciamos un año de enseñanza y aprendizaje, de estudio y trabajo, por eso mismo deseo saludarlos para alentarlos y acompañaros en esta tarea humana y cristianamente primordial.
En un escenario global con la paz amenazada, también en la vida cotidiana de nuestras localidades, familias e instituciones educativas tropezamos cada vez más frecuentemente con episodios, conductas y situaciones de agresividad y violencia, síntomas de desequilibrios, tensiones y rupturas arraigadas y operantes en nuestra sociedad y, preocupantemente, muchas veces en nuestras jóvenes generaciones. Ante la complejidad y magnitud de la problemática, junto a la inmediatez de las situaciones que, día a día, se nos presentan en cada establecimiento, puede asaltarnos la tentación del desaliento y el desánimo. El conformismo o el cansancio nos inhiben y paralizan, haciendo decaer la esperanza.
¿Cuál es nuestra respuesta y compromiso ante estas realidades? Acabamos de celebrar el jubileo de la esperanza. Mantener viva la llama de la esperanza en nuestro interior mediante la oración, buscando los signos y síntomas de esperanza presentes en el mundo -¡que los hay!- sosteniéndonos unos a otros en los buenos combates y luchas cotidianas, siendo generosos en nuestras responsabilidades familiares, laborales y sociales, sabiendo que son nuestra contribución al bien común y tejiendo redes con todas las personas de buena voluntad que procuran la verdad, la justicia y el amor.
¡Sí! Cada una de nuestras comunidades educativas pueden y deben ser escuelas de convivencia, respeto e integración, donde se aprenda el lenguaje del amor cristiano, se experimente la reconciliación y el perdón que cura heridas y nos hace libres de verdad. Aprender el lenguaje, las conductas y las acciones concretas de paz, es toda una meta, objetivo y programa espiritual, académico, pedagógico y pastoral para nuestras escuelas. ¡Intentémoslo juntos y hagámoslo realidad confiados en la gracia y los dones de Dios que sostienen nuestra esperanza! Los saluda y bendice con todo afecto:
+Ariel Torrado Mosconi
Obispo de Santo Domingo en Nueve de Julio